sábado, 28 de abril de 2012

DESDE EL DIA 25, SOY OTRO.

Sí amigos, éste soy yo el fatídico día del 25 de Abril del 2012. El día de mi castración, el día en que dejé de ser un gato completo, para convertirme en un gatito...
Hacía un buen, día, sol, buena temperatura... nada que hiciera sospechar que todo podía cambiar en cuanto mi dueña se levantara... Ya me extrañó que se levantara tan pronto teniendo vacaciones... pero pensé que tendría que hacer algo especial, ¡Y tanto que era especial!
Sacó el transporting donde me veis metido, y en cuanto se arregló y desayunó, me cogió y me encerró dentro.
Todo eso me sorprendió y no entendí para qué me encerraba, pero nos fuimos en seguida.
-Así, si nos vamos rápido, no te estresarás tanto...-me dijo.
¿Qué no me estresaré? Claro que no me estresaba, porque no sabía a lo que iba, que si no...
Carlos, al que había visto una vez, me pareció un tipo simpático, me restuvo acariciando, y haciéndome mimos. Unos mimos, que no sé por qué, no me parecían sinceros...
Yo por si acaso, me iba con mi dueña, y no le ponía muy buena cara al veterinario, pero no parecía intimidar a nadie.
Cuando vi que mi dueña se despedía y me dejaba allí con él, me pareció que aquel hombre se transformaba... Me dio un pinchazo y luego ya, cuando desperté, mi dueña estaba esperando que yo me espabilara un poco.
No estaba muy fino, me costaba pensar, enfocar la imagen... Reconocía las olores, pero se me mezclaban todas... Debía tener migraña... A mi dueña la he oído hablar de eso, sí, sin duda tenía migraña o algo parecido.
Me sacó de allí, y luego me llevó al herbolario. Allí las olores a hierbas parecieron espabilarme y empecé a moverme en la caja.
Después ya me llevó para casa. Cuando quise salir de allí, las patas no me respondían como siempre, y sentía un escozor en mis... ¿En mis qué? ¿Dónde estaban? ¿Nos los hemos olvidado en el veterinario? ¿Qué estaba pasando?
Entonces lo entendí todo. Allí me habían dejado una especie de nudo hecho con mi propia piel, pero lo que tenía que estar no estaba!!!! Dios mío... ¿Qué han hecho?
Me sentí tan desolado, que como pude, muy poco a poco, me tumbé frente la estufa porque no podía con mi cansancio, ni mi desánimo...
Mi dueña me iba controlando, porque no me encontraba bien, y ella lo sabía. Venía, me acariciaba y me miraba.
-Eso, quédate ahí un ratito y así se te irá pasando el efecto de la anestesia, al calorcito se te pasará la hipotermia. Eres listo, chaval...
No sé si soy o no soy listo, pero yo me encontraba fatal...
Conforme se me iba pasando "la migraña", ya no tuve dudas. Me miré, me lavé, y efectivamente. La amenaza la llevó a la realidad. Más pronto o más tarde iba a pasar.
La Nena vino a verme.
-¿Ya has vuelto? ¿Dónde has ido?
-Al veterinario... Me han castrado.-le dije con mirada lastimera.
-A mí también me llevaron hace años. Tú era el único que faltaba.-me decía resuelta- ¿Y qué te pasa ahora que estás tan tirado?
-¿Qué me pasa? -le dije irritado- Que me acaban de castrar, ¿te parece poco?
-¡Ay, Alex, tú tan trágico como siempre!- dijo levantándose y estirando su cola blanca- Mañana te sentirás mejor... Ahora tengo que ir a buscar algunas pelusas antes de que se ponga a barrer. Luego te veo.
Y allí me dejó tirado, delante de la estufa sin poderme apenas mover...
Tenía razón, al día siguiente me sentía mejor, pero mucho sueño. De echo, duermo más, y apenas si canto ya por las noches, cosa que mi dueña parece que agradece mucho... Pero a mí me pensaba que le gustaba... Hoy he estado cantando un poco por el día, y no le molesta, no me dice nada.
Es verdad que no me siento diferente, quizá un poco más tranquilo, pero mi vida sigue igual. Juego, salto y hago todo igual que hacía hasta que me entra el sopor ese del que no me libro si no doy una cabezadita...
Bueno, si esto es estar castrado... pues bien pensado no es tan malo.
Yo creía que todo iba a ser peor, pero no, no está tan mal. Igualmente, os lo tenía que contar. Sigo siendo Álex, el gato más maravilloso al que nunca conoceréis, pero peso menos, eso sí.

lunes, 9 de abril de 2012

CÓMO SEGUIR SIENDO GATO SIN MORIR EN EL INTENTO

Pues sí, esa es la cuestión eterna... ¿Ser o no ser? Ese es la cuestión...
Sigo haciendo de las mías... no me operan y yo sigo en las mismas, la diferencia ahora es que me mantienen acorralado en mi casa; es decir, no entro en el comedor, ni en la habitación de la tía Vero. Dicen que soy un meón, y que no entraré ahí nunca más, eso mismo me han dicho esta mañana...
Yo ya no sé lo que pensar... mi dueña, es muy comprensiva, pero creo que la paciencia ya se le ha acabado.
El otro día, me hice pis encima de las zapatillas de felpa de la Vero, ¡¡¡son tan mulliditas!!!, con la otra zapatilla en la mano, mi dueña me pilló del pescuezo, de la piel de atrás como hacen las madres, pero lo hizo sólo para amorrarme al pipi que me lo pasó por lo morros, porque se aseguró que se me mojaban bien, y luego me pegó con la zapatilla, pero bien, no creáis que un poco, no, no, me dió en el culo hasta que se cansó.
Yo soplaba como un loco, asustadísimo, pero me tenía cogido de tal manera que no me podía escabullir de ninguna manera. Luego salí corriendo en cuanto me soltó, a lavarme el sitio donde me habían pegado, y claro, cuando la veía venir, salía corriendo por si acaso le volvía a dar el ataque zapatillero.
¡¡¡No lo puedo remediar!!! ¿¿¿Qué quiere que le diga???
Ahora sólo paseo por la sala grande, el pasillo, la cocina y el baño, y la habitación nuestra, donde tenemos la comida y la arena. Se acabó disponer de la casa para mí, son los demás a los que dejan hacer lo que quieran. Cualquiera es más bueno que yo últimamente...
¿Sabes qué? Prefiero que me operen. Quiero recuperar mi vida gatuna de toda la vida, esto es un tormento para mí... yo necesito tener las mismas cosas de siempre, que me acaricien, que estén contentas conmigo, que me hagan mimos... pero últimamente, no me ponen la mano encima, y sí, prefiero que me lleven al vete y me operen porque esto ya no hay quién lo aguante, es demasiado para mi vida felina, es perjudicial para mi salud y para mi estabilidad mental.
Yo quiero ser un gato normal, como siempre, y si tengo que hacer ese sacrificio... pues lo haré. Prefiero tener la vida que tienen mis compañeros de piso, a la persecución y el acoso del que soy objeto. No es que no me hagan mimos, que sí que me hacen, pero es que de vez en cuando, cuando hago algunas de las mías, pues mi dueña se enfada y es entonces cuando se transforma.
Dice que nunca en la vida ha gastado tanta agua y jabón para lavar cosas que desde que estoy en celo. Debe tener razón, porque yo no paro... Además de la limpieza diaria de la casa, encima lavadoras me dice...
Mi casa siempre está limpia, y es que ella no para de hacer cosas, pero yo le doy trabajo añadido.
Compañeros gatunos, atenderme:
Creo que es mejor aceptar lo inevitable aunque no nos guste mucho, deponer las armas, y dejar de manifestarnos por la casa como si fuera un campo de batalla. Hay que reconocer que es lo mejor para nosotros, y darnos cuenta que ellos tienen razón, con lo cual os digo: QUE OS OPEREN A TODOS.
Es la única alternativa que nos queda para mantener una vida buena, normal o corriente.

domingo, 4 de marzo de 2012

ME VOY LIBRANDO...

Parece que me voy librando de momento....
Mi dueña, aunque sigue hablando de la castración, dice que este mes no será, aunque guardará dinero ya este mes para que sea el mes próximo.
Con algo de suerte, el mes que viene ya no estaré en celo, con lo cual, es posible que se le pase el ataque que le ha dado por el tema de mis partes íntimas, pero si no se le ha olvidado.... creo que será algo irremediable.
Es verdad, no os voy a mentir, que sigo haciendo de las mías, aunque me tienen muy controlado y cada vez que se me ocurre, me dan un grito y se me pasan las tonterías, pero claro, dice la jefa que esto no puede seguir así...
Yo sigo muerto de miedo. Guardo la esperanza, sueño con que se le olvide, se le pase... pero no lo tengo claro, y estoy intranquilo.
Quisiera que entendiera que no hago todas las maldades por gusto. Sí, soy travieso y juguetón, inquieto, cazador, me gusta saltar por todas partes... pero no suelo hacer demasiadas cosas. Esto del celo es algo nuevo para mí, y yo también estoy cansado del tema, pero no lo puedo remediar. Con esto del celo, he perdido cosas, por ejemplo, el otro día, después de reñirme, me miraba enfadada, y yo quieto como una de las figuritas que tiene en los muebles, casi ni respiraba.
Ella seguía mirándome.
-No tengo ganas ni de hacerte fotos, Alex...- me dijo enfadada.
¡¡¡Con lo que le gusta a ella hacerme fotos!!! Para que me diga algo así, debe de estar harta de verdad. 
Para mí, sus palabras, fueron lo peor que me podía decir, y me puse triste durante un rato. Pasado el rato, por supuesto, luego ni me acordaba y fui a lo mío, como siempre.
Tengo días que estoy más optimista y pienso que en cuanto se me pase el celo, se le pasará también a ella.... lo malo del celo, es que vuelve, es decir, pasarán unos meses y volveremos a las mismas, y mi dueña lo sabe... por eso, otros días pienso que de olvidarse... NADA DE NADA.
Yo os digo, que me veo en el vete en cuanto ella pueda, es decir, el mes próximo. Me queda nada para sentirme como me siento ahora, un gato completo.
Todos en casa, mis compañeros, se ríen de mí a carcajadas, claro, porque ellos están todos castrados, pero a mí de gracia no me hace ni chispa.
Tampoco me gusta ver a mi dueña así de enfadada, sin querer hacerme fotos, ni siquiera mimos... esas cosas duelen, ¡y no poco!
Ay, que intranquilidad...

martes, 28 de febrero de 2012

ESTOY EN CELO

Antes de que os enteréis por otros, y la información no sea fidedigna, prefiero confesar yo por un tema de dignidad y sinceridad gatuna: ESTOY EN CELO.
Sí. Es cierto.
Siento cosas que nunca había sentido, y lo peor, es que hago cosas que nunca había hecho, cosas malas, y no me arrepiento porque las vuelvo a hacer.
Mi dueña está desesperada conmigo, y yo con ella, porque dando tanto cariño le he dado y le doy, donde tantas fotos me ha hecho y he posado para ella contento de hacerlo, donde tanto me he acostumbrado a que me de besos que antes no me gustaban y ahora ya me he acostumbrado... donde tanto hemos vivido, ahora en casa, se habla de ¡¡¡¡CASTRARME!!!
Yo estoy alucinado con el tema, y siento un miedo terrible a eso. 
Es verdad: ME HAGO PIPÍ POR CASA. Pero parece que no entiende que será unos días y luego se me pasará, pero ella, nada, que dice que me castrará en cuanto pueda, y conociéndola y viéndola cómo se pone que parece Dr. Jeckyll y Ms. Hyde, creo que no tardará.
Esta tarde mismo, Coco, que como es viejecito, de tanto en tanto, tiene que sedarlo, cortarle las uñas porque le crecen tanto que se le clavan en las almohadillas de las patas, y además, en una discusión, alguien le arañó encima del ojo, y se le hizo una herida que no ha dejado de tocarse hasta que se ha hecho ahí una desgracia, y de paso, le limpia las orejas, lo revisa... en fin, esas cosas que hace ella con nosotros para tenernos bien atendidos; pues eso, que esta tarde que ha venido la tía Angels para ayudarla a cazar a Coco y hacerle todo eso, se lo ha dicho.
-Lo voy a castrar Angels... Nos pasamos el día pendientes de él porque se hace pipí donde le viene bien y no puede ser... Aunque no te creas... 90 euros me ha dicho el vete, pero es que no lo soporto.
Encima, la otra, en vez de defenderme, le ha dicho que lo haga en cuanto pueda. 
¡¡¡Madre de Dios, me veo en nada en el veterinario y ella viendo mis atributos encima de la mesa!!!
La verdad, es que además de asustado, estoy hasta ofendido. Cada día que pasa, voy intentando asumir que eso llegará, pero me duele que hable con esa ligereza de a quien no le duele ni padece sobre lo que me ha hacer.
Mis compañeros de piso, que llevan castrados años, no entienden el miedo que tengo.
-Bah, Alex... ¡no seas tan trágico, que no es para tanto! Te digo que luego vives más tranquilo porque no te alteras más y además, se alarga tu vida. Es algo que todo el mundo recomienda, y nosotros, pues como puedes ver, estamos bien, y somos viejos, con lo cual, es cierto y funciona.- me dice Clentxi. 
Sinceramente, no lo tengo tan claro, pero en defensa de mi raza, tengo que hacer un comunicado al resto de mis congéneres.
"GATOS DEL MUNDO, VIVIR CON HUMANOS ESTÁ DE LO MÁS BIEN, PERO INTENTAR CONTROLAR EL CELO DENTRO DE LO POSIBLE PORQUE NO SE LO PIENSAN SI NOS PONEMOS PESADOS, Y NOS CASTRAN SIN REMEDIO, Y ASÍ, COMO EL QUE NO QUIERE LA COSA..."

martes, 14 de febrero de 2012

CLASES DE COMUNICACIÓN FELINA (III Y FINAL DEL CURSO)

Éste apartado, lo he dejado para el final, justamente por importante e incluso podría ser muy relevante como información.

EL MARCAJE

Sí, es real. No es que os parezca que a veces huele a pipí de gato, no… es que nos hemos hecho pipí o bien, en la mayoría de los casos, hemos marcado con orina un lugar para indicar a los demás que es nuestro territorio.
Ya sé que es algo que a los humanos los pone a volar… pero es que es casi inevitable que lo hagamos sobre todo, si en casa, no hay más animales, pero a veces, aún habiéndolos, también lo hacemos.
Como veis, a nosotros no nos hace hablar y decir “esto es mío” simplemente, dejamos un poco orina y todo el mundo lo entiende, no hay más.
Esta misma mañana, mi dueña se ha dado cuenta que una de nuestras camas “alguien” ha dejado su señal. No lo solemos hacer, pero hoy ha pasado. Ella ha cogido la cama con la mantita, y la ha metido en la lavadora, (artilugio al que no me acerco en absoluto porque hace un ruido ensordecedor de vez en cuando). Luego, ha fregado el sitio donde estaba la cama, y ha desaparecido cualquier olor que hubiera podido persistir allí.
Ya no hay zona dónde marcar nada. Ella sí que sabe hacer las cosas, nos fastidia, pero no deja lugar a dudas…
El marcaje es una manera de decir que estamos dispuestos para la reproducción, por ejemplo; pero también lo hacemos cuando tenemos que compartir el espacio con otros gatos, o bien porque hay algún gato nuevo en la casa, o por cambios en la rutina diaria. Es que somos muy especiales.
Otra manera de marcaje, es lo que hace la Nena entre las piernas de mi dueña, repasarse y repasarse contra ellas. Esa es una manera de dejar nuestras feromonas que tenemos en la cara y en la base de la cola, y así decir que “ella es mía”.
La otra manera de marcar, es rascarlo todo, preferiblemente los sofás, sillas, alfombras, etc. Cualquier objeto que nos resulte agradable, lo arañamos.
Nosotros tenemos un rascador enorme con varios palos para hacerlo, y además, está tapizado con una especie de moqueta estampada de huellas. Va muy bien la verdad, pero a veces, yo me escapo al sofá, hasta que me pillan, claro… y me riñen.

EL RONRONEO

El ronroneo forma parte de nosotros, los felinos. Un perro no puede, y creo que nos tienen envidia por eso, porque su única manera de demostrar alegría es moviendo la cola, y en invierno, hacen mucho aire, si la tienen peluda, y si no, les dan con ella en las piernas y dicen que parece un látigo.
Nosotros, esas cosas no las hacemos, somos más suaves que todo eso y mucho más oportunos.
Normalmente, ronroneamos cuando estamos contentos, cuando recibimos caricias oportunas, o nos rascan allí donde queremos, o cuando nos ponen comida, pero ahora os relato un ejemplo práctico para que os hagáis una idea de lo que puede servir.
Mi dueña se acuesta a dormir, nerviosa, intranquila. Hemos cenado tranquilamente, pero al irnos a la cama, se respira la inquietud.
Ella empieza a dar vueltas en la cama, de un lado, del otro, mira el reloj, vuelta del otro lado… y ahí es donde empieza nuestra función como gato agradecido. Te subes a la almohada con cuidado, y procuras coger un poco de su pelo para acariciárselo con las patas, sin tirarle de él, pero como si lo amasáramos contras la almohada. Si no se está quieta, puedes clavarle un poco las uñas en la cabeza ligeramente, más que nada para indicarle que estás ayudándola y que se esté quieta un poco…
Todo esto, lo haces ronroneando sin parar, como cantándole una nana “duerme mi niña, duérmete ya…” y sigues y sigues. Igual, les molesta un poco al principio, pero es por los nervios que tienen, no porque no les guste, así que hay que tenerles un poco de paciencia, porque al final, sucumben al ronroneo, los calma, y se duermen como bebés.
Mis compañeros me han dicho que en eso, el artista de casa, fue Anís, que estuviera nerviosa o no, lo hacía cada noche, en su almohada, durmiendo con ella, juntando su frente con la de ella, y así se dormían juntos.
No me extraña que lo adorara, que se adoraran los dos.

LA COLA

La cola es un elemento al que a veces, no entendemos demasiado bien… Va ahí, detrás nuestro, siguiéndonos a todas hora, día y noche, mañana y tarde… a veces, se mueve de una manera provocadora y claro… la coges con todas las ganas del mundo de cazar, y… ¡zas, la tengo! Pero… ¡Ay… qué daño me he hecho! No puedes clavarle mucho las garras porque te pinchas tú mismo. ¡Es nuestra!
Me molesta esa manera rara de moverse, sospechosa… siempre la pillo en movimiento sin yo decirle que lo haga, no sé… es algo raro, pero es mío. No lo acabamos de comprender bien.
No obstante, no la podemos evitar, aunque a veces, damos vueltas en redondo intentando cogerla sin cesar. Si mi dueña se da cuenta de esos trejes y manejes nos riñe para que paremos de dar vueltas.
“¡Estás tonto o qué te pasa en la cabeza…! Deja ya de dar vueltas… ¡ella va a seguir ahí por más vueltas que des, tonto”, y oye, tiene razón. Puedo incluso marearme, pero sigue ahí, pegada a mí, sin poder evitarlo…
Es un misterio para nosotros, del que de vez en cuando, nos damos cuenta, sobre todo cuando a ella le da el punto y quiere destacar por encima de nosotros y eso, en un animal tan territorial como nosotros, no puede ser. Pero la cola no lo entiende, no hay manera, y mira que se lo digo…

Espero que con estas premisas, conozcáis más a mis congéneres y que os haya servido para algo todo lo que os he contado. Hay mil cosas más, y millones de ejemplos prácticos que otros propietarios de gatos os podría contar, cada gato, es un mundo, y nos comunicamos de muchas maneras con nuestros dueños, a la que quiero dejar claro que adoro, y con la que disfruto de todos los arrumacos que me haga, ronroneándole las veces que haga falta.

Alex.

domingo, 12 de febrero de 2012

CLASES DE COMUNICACIÓN FELINA (II)

LA IMPORTANCIA DEL ESPACIO.

El espacio es para todos muy importante, por eso a mi dueña le gusta tumbarse en su sofá y sentirse cómoda, lo mismo que en su cama, por ejemplo.
A nosotros, nos pasa lo mismo que a ella. Tenemos infinidad de camitas para nosotros en casa, alfombritas por todas partes, dos cajones para esconder y una hamaca y todo… vamos, que no nos falta de nada. Por si no es suficiente, dentro de las camas, nos pone mantitas en invierno y alfombritas en verano. También tenemos un sofá de dos plazas para nosotros, acicalado de la misma manera, es decir, con su funda, más unos edredones que le pone encima, más unas mantitas para que estemos calientes y mullidos.
Vivimos, pues no sé cómo decirlo… pero creo que de lo más bien. Además, en invierno, nos recreamos delante de las estufas de casa, aparatos muy queridos por todos nosotros. También es cierto que a ella le complace vernos delante de estos aparatos, amontonados, calentándonos y durmiendo a pata suelta. A veces, por si no tenemos suficiente, se sienta con nosotros, y nos da chucherías para gatos allí mismo, delante de la estufa, no sea que nos movamos y nos enfriemos.
Con esto, os quiero explicar que tenemos nuestros propios espacios para según qué cosas, pero hay espacios que nos encantan pero que no son nuestros. Ahí es donde vamos con la segunda clase de comunicación felina. Como siempre, os pongo ejemplos prácticos para que nos entendáis mejor.

PUNTO 1

LOS MUEBLES

Los muebles de la casa tienen su importancia al respecto de la altura: me explico.
Para nosotros, la altura durante una trifulca con otro gato es de suma importancia, quien alcanza el punto más alto con respecto al otro es el que manda.
La mayoría de gente eso no lo sabe, y sólo ve que nos miramos y nos miramos, y como mucho nos gruñimos y no se quieren meter en líos gatunos. Mi dueña llega, aparta al que está en el suelo, y riñe al que está en el mueble, en alto, porque generalmente es el que intimidaba al del suelo. Ella sí lo sabe, otros ni idea.
Otro aliciente de los muebles, son los adornos. Aquí os paso una lista interesante con la cuál os podréis guiar y elegir qué es lo que queréis conservar con más cariño, más que nada para cambiarlo de sitio.

PUNTO 2

-MARCOS DE FOTO-
El aliciente, es volcarlos, como es obvio. No entendemos qué hacen ahí encima quitando un espacio vital para caminar libremente por los muebles.

PUNTO 3

-FIGURITAS (Grandes o pequeñas, ceniceros, jarrones, relojes,  etc.) –

 El aliciente ahí es tirarlas al suelo. Otra cosa que quita espacio y que no sabemos para qué les sirven a ellos mientras que nosotros podemos tirarlas y jugar o bien, jugar con sus trocitos si son de las que se rompen, claro.

PUNTO 4
-PLANTAS DE INTERIOR-

Aquí hay cosas que necesito aclarar… entiendo que a nosotros, los que vivimos con humanos, nos llamen animales domésticos. No estoy de acuerdo con el término, pero bueno, digamos que lo admito. Entonces me pregunto, ¿por qué a las plantas no les llaman plantas domésticas si también tengo que aguantarlas en casa? ¿O por qué a nosotros no nos llaman animales de interior?
No lo comprendo, pero bueno, ya digo que lo tolero porque no me queda otra.
El asunto es que esas plantas que tanto cuidan y riegan, para nosotros, son como si fueran árboles, es decir, sirven para treparlas o comer sus hojas, que es lo normal en nosotros.
Pues hazlo, y verás cómo se ponen… Bufffff, creo que lo haces una vez, pero no lo haces más. ¡Se ponen como locos si te pillan tocando sólo una hojita! Pero claro, si nos las dejan ahí mismo… ¿qué esperan que hagamos? ¿Qué nos acerquemos a olerlas? ¡Somos gatos!

PUNTO 5

-ARMARIOS-

Ellos tienen sus cosas con las que divertirse, incluidos nosotros, que nos dejamos hacer… pero no se imaginan lo que a nosotros nos divierte meternos dentro de los armarios donde a ellos no se les ocurre otra cosa que guardar y guardar ropa o trastos inútiles…
Entrar en ellos, removerlo todo, desdoblarlo, hacernos nuestro propio hueco y dormir en él… ¡oh, eso es un placer de dioses!
Pues no lo entienden… No hay manera. Yo soy el primero que si puedo, me meto rápidamente, porque ese rato, mientras no se dan cuenta porque no me buscan, estoy feliz allí dentro, tranquilo, habiendo hecho lo que me ha dado la real gana, y calentito, durmiendo.
Ella siempre acaba dándose cuenta, y cuando me encuentra… normalmente, me riñe, y me da en el culo… pero el rato ya lo he pasado, yo soy positivo.

Hasta aquí la segunda clase. Próximamente procederé a daros otro tipo de orientaciones al respecto de mis familiares que espero que os sirvan de ayuda para la mejora de la convivencia.

Alex

sábado, 11 de febrero de 2012

CLASES DE COMUNICACIÓN FELINA (I)

Sí, creo que son necesarias. Mi dueña tiene ya mucha experiencia en eso, pero cada gato se comunica de una manera distinta para pedir distintas cosas; veamos unos ejemplos prácticos en esta primera clase.

PUNTO 1

Te repasas por entre sus piernas constantemente cuando está de pie en la cocina, por ejemplo. Una vez, por una pierna, pasas por el medio de las dos, pasas por la otra piernas, y vuelves a empezar un número indefinido de veces dependiendo del gato.
Éste es el sistema de Nena, por ejemplo. Mi dueña, a veces piensa que es porque está en la cocina y piensa que quiere algo de comer… pero no es cierto, ella no quiere comida, que sería lo normal estando en la cocina… (esa gata no es normal, os lo digo a modo de aclaración por si no os habíais dado cuenta). Nena actúa de esa manera para decirle “hazme unas pocas caricias en el lomo, ráscame, por favor, pero sólo un poco, ya sabes el carácter que tengo…”. Por supuesto, después de siete años en casa, casi ocho, mi jefa ya lo sabe, así que se agacha, la acaricia un poco, sale de la cocina con ella entre las piernas mientras, por supuesto, ella sigue con sus caricias, y cuando le parece, la libera de caricias en las piernas.

PUNTO 2

Tu dueño/a se pone a comer, y saltas a la mesa discretamente, y te pones delante a mirarlo sin parar, mientras la nariz se pone en movimiento instintivo como la de un conejo, para averiguar si lo que come te gusta.
No pides, ni maullas ni nada, pero intimidas constantemente con la mirada y la presencia imponente gatuna frente a quien come, que, entre otras cosas, aunque parezca o haga ver que no te ve, es mentira, no porque coman se quedan ciegos, te ven muy bien, pero disimulan.
Normalmente, esta técnica funciona para que te den algo de lo que están comiendo, ni que sea por pesado, por constante, y por educado y no haber abierto la boca mientras ellos comen.
Ésta es la técnica del Negrón, que aunque está enfermo del riñón y come su comida especial, siempre le da algo de lo que ella come.

PUNTO 3

Haces exactamente lo mismo que en el punto dos hasta el primer punto y aparte, pero, en un momento de descuido, vas y metes la pata en el plato robando lo que puedas pillar.
Bueno, esta técnica funciona si en ese momento, por ejemplo, se han dado cuenta que les falta algo, un cubierto, un vaso… pero en cuanto vuelvan… ahí has perdido mi hermano… fijo que te pegan, si les da tiempo, y te echan de la mesa ipso facto.
No la recomiendo, más que nada porque pierden la confianza en ti, y así te ven, ya te echan cuando ellos se disponen a comer… así que no es fiable.

PUNTO 4

Tu dueño/a se dispone a comer un yogurt, un flan, algo que lleve leche… (cosa que nos encanta a casi todos, incluido el queso, que no sólo es cosa de ratas… eso es un mito) y tú  directamente, sin previo aviso, llegándote esos aromas lácteos irresistibles, te metes directamente en el bote de lo que sea.
El resultado de esta técnica depende exclusivamente del estado de ánimo de tu dueño. Es decir, puede ponerse como un energúmeno, o bien, compartirlo contigo en un platito. La mía, es tan previsora que se trae hasta el plato y lo comparte, digamos que come medio de lo que sea que coma.
Me dicen mis compañeros que lo conocieron, que en esto eran especialistas Tito y Anís, que ya no están entre nosotros, pero eran sus gatos más queridos, con lo cual, los más consentidos.

PUNTO 5

Han cocinado comida en la cocina y lo han dejado dentro de una olla, o encima de un plato, por ejemplo.
Con grácil salto alcanzas el mármol, y te paseas por allí buscando de dónde sale aquel olor que te ha llevado hasta esa sección de la casa. Lo riesgos, son los siguientes:

1.- Sacas de la olla, por ejemplo, un poco de cebolla, cosa que no te vas a comer. Tiempo perdido, mala suerte.
2.- Sacas algo demasiado pesado o demasiado grande y no puedes con él, un muslo grande de pollo por ejemplo. Se te cae al suelo, saltas, bajas, y rezas para que no te vean o bien que no vengan los perros y te dejen sin saborear lo que tanto te ha costado robar.
3.- El peor de los casos, es que lo que quieres sacar esté caliente y te quemes de verdad, tengas que dar un salto con un dolor tremendo en las almohadillas de las patas y encima, lo único que has hecho es perder el tiempo y encima quemarte.
Estas técnicas, no son muy recomendables. Más que nada, es porque los dueños saben muy bien lo que había en la cocina, y automáticamente, si no te han pillado, van a por el que se está relamiendo y lavándose las patas, porque los gatos no soportamos comer sin luego acicalarnos como manda el Dios gato… Así  que te pillan casi siempre. Estas técnicas sólo sirven para casos de hambruna severa, que no es nuestro caso, pero siempre está bien saberlo.

Espero que todo esto que os he explicado os sirva para entendernos un poco más, haceros más gatunos, que no más humanos, y así, poder  disfrutar más de nuestra compañía.
La comunicación es básica entre todos los seres, por eso me he decidido a escribir estas pautas. No todo el mundo que pasa por casa lo entiende…

Alex.